Existen en nuestro país no pocos socialdemócratas que, bajo la influencia de cada derrota de los obreros en las refriegas con los capitalistas o con el gobierno, se dejan llevar del pesimismo y despectivamente evitan hablar de los supremos y grandes fines del movimiento obrero, apoyándose en nuestra insuficiente autoridad sobre las masas. “¡Adonde podemos ir nosotros! ¡Nada podemos hacer!”, dicen esos elementos.
2 Iruzkin.
Causante principal de la crisis, el parasitario capital financiero recibió multitudinarias ayudas que empleó para recuperar sus beneficios. Los planes de ajuste por ello a cargo de los trabajadores.
La generosidad del Gobierno de Zapatero con las organizaciones sindicales no tiene límites, y recién entrados en vigor los Presupuestos Generales del Estado de 2010, ha comenzado el rosario de concesiones de ayudas y subvenciones. Nadie se extraña pues, que con los datos económicos que soporta España, los sindicatos no hagan una sola manifestación que plante cara al gobierno. Con los bolsillos llenos es más difícil moverse.