Existen en nuestro país no pocos socialdemócratas que, bajo la influencia de cada derrota de los obreros en las refriegas con los capitalistas o con el gobierno, se dejan llevar del pesimismo y despectivamente evitan hablar de los supremos y grandes fines del movimiento obrero, apoyándose en nuestra insuficiente autoridad sobre las masas. “¡Adonde podemos ir nosotros! ¡Nada podemos hacer!”, dicen esos elementos.
2 Iruzkin.
Lo que estamos viendo en Grecia hoy, lo veremos mañana en España, Italia, Portugal, Irlanda y posteriormente en toda la UE