Existen en nuestro país no pocos socialdemócratas que, bajo la influencia de cada derrota de los obreros en las refriegas con los capitalistas o con el gobierno, se dejan llevar del pesimismo y despectivamente evitan hablar de los supremos y grandes fines del movimiento obrero, apoyándose en nuestra insuficiente autoridad sobre las masas. “¡Adonde podemos ir nosotros! ¡Nada podemos hacer!”, dicen esos elementos.
2 Iruzkin.
Después de hundir en la miseria a los pueblos del Sur endeudando a sus Estados, el FMI ahora se dedica a hacer lo mismo con los pueblos europeos, golpeados de lleno por la crisis capitalista.
Numerosos periodistas, grandes empresarios, economistas y demás agentes sociales que, de una u otra forma, defienden a capa y espada el sistema capitalista, nos han dejado observaciones relativas a la recesión económica, que muestran hasta qué punto estos profesionales titulados son unos ignorantes que dicen lo primero que se les pasa por la cabeza.