Existen en nuestro país no pocos socialdemócratas que, bajo la influencia de cada derrota de los obreros en las refriegas con los capitalistas o con el gobierno, se dejan llevar del pesimismo y despectivamente evitan hablar de los supremos y grandes fines del movimiento obrero, apoyándose en nuestra insuficiente autoridad sobre las masas. “¡Adonde podemos ir nosotros! ¡Nada podemos hacer!”, dicen esos elementos.
2 Iruzkin.
Hay noticias que, a las personas de izquierdas, no deberían sorprenderles y, sin embargo, si se refieren a Corea, son para ellas -cuanto menos- una gran sorpresa. La desinformación se suma al escaso crédito que se da a quienes intentamos contar nuestras impresiones sobre la realidad de esta revolución.