Existen en nuestro país no pocos socialdemócratas que, bajo la influencia de cada derrota de los obreros en las refriegas con los capitalistas o con el gobierno, se dejan llevar del pesimismo y despectivamente evitan hablar de los supremos y grandes fines del movimiento obrero, apoyándose en nuestra insuficiente autoridad sobre las masas. “¡Adonde podemos ir nosotros! ¡Nada podemos hacer!”, dicen esos elementos.
2 Iruzkin.
Se está ejecutando un ataque de parte del Ministerio del Trabajo en contra del sindicalismo autónomo, combativo y clasista. Se sigue calificando a los trabajadores y a los directivos sindicales combativos.
Mientras los países condonan deuda.