Existen en nuestro país no pocos socialdemócratas que, bajo la influencia de cada derrota de los obreros en las refriegas con los capitalistas o con el gobierno, se dejan llevar del pesimismo y despectivamente evitan hablar de los supremos y grandes fines del movimiento obrero, apoyándose en nuestra insuficiente autoridad sobre las masas. “¡Adonde podemos ir nosotros! ¡Nada podemos hacer!”, dicen esos elementos.
2 Iruzkin.
Las revueltas populares han sido aplastadas, pero tras cada derrota, las fuerzas que abogan por la transformación social en el país han surgido con más fuerza
Se han efectuado protestas anteDiario Vasco,Noticias de Gipuzkoa y EITB para denunciar la complicidad de su silencio. Un hecho que alimenta aún más la impunidad