Existen en nuestro país no pocos socialdemócratas que, bajo la influencia de cada derrota de los obreros en las refriegas con los capitalistas o con el gobierno, se dejan llevar del pesimismo y despectivamente evitan hablar de los supremos y grandes fines del movimiento obrero, apoyándose en nuestra insuficiente autoridad sobre las masas. “¡Adonde podemos ir nosotros! ¡Nada podemos hacer!”, dicen esos elementos.
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Nos encontramos en plena crisis estructural capitalista, donde la burguesía pretende, una vez más, cargar sobre los trabajadores sus propias miserias. La desfachatez, el robo y el crimen, conceptos tan propios de la clase dominante, se intensifican día a día, estrangulando los míseros servicios públicos existentes, ya sea en el ámbito sanitario, educativo, de empleo, sistema de prestaciones sociales… Conquistas de la clase trabajadora que tanto sudor y tanta sangre obrera costaron arrancar a la burguesía explotadora, hoy son dinamitadas una tras otra. La lucha de clases se agudiza por momentos.
Los compañeros revolucionarios de Batay Ouvriye informan sobre los campamentos y comités autónomos populares, y los proyectos del gobierno burgués
Hay ideas erróneas generalizadas sobre numerosos aspectos de la revolución china. Estos incluyen una lectura errónea del Gran Salto Adelante, la Revolución Cultural, las "reformas" de la era post-Mao y la reacción de la abrumadora mayoría de los campesinos a estos movimientos. Aunque los movimientos de la Revolución dieron lugar a dificultades importantes - en la población rural (el Gran Salto Adelante, 1958-61) o en los intelectuales (la Revolución Cultural, 1966-76) - los logros concretos producidos en el campo dieron lugar a impresionantes aumentos de la producción agrícola y mejora en la vida de las personas.
Por el contrario, las “reformas” de la era post-Mao han dado lugar hasta ahora a un enorme crecimiento de la desigualdad en China.
La gente está despertando y ya no es posible engañarla con mentiras sobre el presidente Mao ". Muchos dijeron que" la historia está escrita por el pueblo, no por las élites” y que "el Presidente Mao trabajó para los chinos toda su vida, y él sigue viviendo en el corazón del pueblo”.
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