Saturday, January 30, 2010


Ideologia

El diversionismo ideológico

        

El gran dirigente comunista búlgaro, G. Dimitrov, dijo  que a la traición en ideología  era inevitable que le  sucediera la traición en política. En la historia del movimiento proletario revolucionario esta verdad se ha comprobado repetidas veces, pero en forma dolorosa y trágica con la desaparición  del Campo socialista y  la restauración del capitalismo en la URSS y su  posterior desaparición como Estado. Sin la derrota ideológica de los marxistas leninistas en el XX Congreso del PCUS, hubiera sido imposible que el grupo contrarrevolucionario encabezado por Nikita Jruschov, iniciara la gran marcha de la restauración del capitalismo en la otrora gloriosa Unión Soviética. Ese desventurado suceso político soviético marcó el comienzo de un viraje de 180 grados en la línea general revolucionaria del Partido de Lenin y Stalin.

José Sotomayor Pérez

 1 Iruzkin.

Sin la derrota ideológica de los marxistas leninistas en el XX Congreso del PCUS, hubiera sido imposible que el grupo contrarrevolucionario encabezado por Nikita Jruschov, iniciara la gran marcha de la restauración del capitalismo en la otrora gloriosa Unión Soviética. Ese desventurado suceso político soviético marcó el comienzo de un viraje de 180 grados en la línea general revolucionaria del Partido de Lenin y Stalin.


La victoria del socialismo en la URSS fue posible porque  el Partido de los bolcheviques derrotó en polémica abierta y frontal a todas las teorías, doctrinas e ideas contrarias al marxismo leninismo. Fue la teoría revolucionaria del proletariado, por su papel de organizador, movilizador y transformador, la que  permitió la construcción victoriosa del socialismo, la derrota del nazifascismo en la Segunda Guerra mundial, y el surgimiento del Campo socialista.


El marxismo leninismo, al dotar al Partido de la clase obrera del conocimiento de las leyes que rigen el desarrollo  social, le permite tener un conocimiento cabal de los procesos  que se producen en las mismas bases de la sociedad, y, por tanto la posibilidad de  prever la marcha de los acontecimientos y de elaborar una correcta línea  general de acción política revolucionaria. Esto enseña que, cuando un Partido  del proletariado se aparta del marxismo leninismo, por cualquier motivo, pierde la capacidad de dirigir las luchas revolucionarias  de las masas trabajadoras, tanto de la ciudad como del campo. Si un Partido, sin la brújula del marxismo leninismo,  se encuentra en el poder  no podrá  cumplir la difícil tarea de construir el socialismo, y si este sistema ya existe  aunque sea en una fase inicial, degenerarà y será destruido. Esto es lo que enseña la experiencia histórica de los últimos decenios.


I


Con el surgimiento del revisionismo contemporáneo y su triunfo en la Unión Soviética, el marxismo leninismo sufrió un serio revés  en la dirección del Partido y el Estado soviéticos, con graves repercusiones en todo el mundo. No es casual que las revoluciones triunfantes después de este nefasto acontecimiento, no hayan podido desarrollar hasta culminar victoriosamente, construyendo una sociedad socialista auténtica. Es el caso de Cuba en la América Latina, país que sufrió las presiones del revisionismo soviético, caldo de cultivo de  una serie de teorías pequeño burguesas extrañas al marxismo leninismo,  que no han permitido la construcción cabal de la sociedad socialista, pese al medio siglo transcurrido desde el triunfo de su revolución.


El año de 1959, el revisionismo contemporáneo se encontraba sólidamente   instaurado en  el poder del Estado y del Partido en la URSS, y su influencia era inevitable en el proceso revolucionario de Cuba. A esto hay que agregar los estragos que hizo el browderismo en el viejo Partido Comunista cubano. No es casual  por eso  que fuera el Movimiento 26 de Julio dirigido por Fidel Castro el que encabezara una lucha armada  que llevó al triunfo a una revolución de liberación nacional y social. Al viejo Partido Comunista no le quedaba otra alternativa que plegarse a esta revolución que rápidamente conquistó  el apoyo masivo del pueblo cubano, arrojando por la borda  la “vía pacifica” que divulgaba  e imponía a todo el movimiento comunista internacional, el Partido encabezado por Nikita Jruschov en la URSS, desde su XX Congreso.


La revolución cubana fue dirigida por un movimiento político democrático revolucionario, cuya organización inicial y su ideología, no eran las que corresponden al proletariado revolucionario; pero durante el proceso de su desarrollo, por las mismas exigencias político sociales internas e internacionales, se convirtió en Partido comunista y se declaró marxista leninista. Sin embargo, el transcurso del tiempo, demostró que no pudo superar  totalmente su carácter democrático revolucionario; no pudo convertirse en la vanguardia  política de la clase obrera, con el marxismo leninismo como instrumento teórico y guía para la acción, pese a que su Primer Congreso aprobó Resoluciones y Tesis que  tienen ese carácter.La práctica, sin embargo, ha probado que fueron documentos meramente declarativos. El PCC nunca pudo liberarse de la perniciosa influencia del revisionismo soviético, especialmente  de las falsificaciones  y mentiras  inventadas por la banda de Jruschov con relación a la edificación del socialismo en la URSS y el rol de Stalin. Esto hizo posible que el trotskismo haya asaltado el Ministerio de Cultura de Cuba y se dedique a propalar todas sus desvergozadas falacias  antisovièticas y sus tesis  contrarrevolucionarias, puestas en circulación aprovechando la denominada “batalla de ideas”, que los revisionistas y seudo socialistas de toda laya han convertido en un brillante motivo para difundir su divorsionismo ideológico, imitando al “glasnot” de Gorvachov.


II


Toda “batalla de ideas” , bien entendida, es  una forma de la lucha de clases ,  una lucha ideológica  en la cual los conceptos, los ideales, los principios , las teorías e intereses de las clases antagónicas de un mismos país  se oponen y enfrentan, en una etapa histórica determinada. Esas clases, antes y después de una revolución socialista, son la burguesía y el proletariado, cada una con su ideología propia, incompatibles por corresponder a clases contrapuestas. Esas  ideologías se excluyen mutuamente, no son compatibles; domina  una o la otra. Aun después de su derrota, la clase que representa los viejos intereses, persiste en la defensa fiera  de su ideología  en las diversas formas que esta se manifiesta: el arte, la literatura, la política, la  economía, la filosofía, etc.


Las revoluciones burguesas  tuvieron que preparar la opinión pública antes de derrocar el poder de las monarquías feudales. Este es el caso típico de la gran revolución francesa, la  cual no hubiera podido triunfar  si previamente  los enciclopedistas no realizan su  intenso trabajo ideológico.


En el largo  y complejo  camino seguido por la construcción del socialismo en la Unión Soviética la lucha ideológica, llamada por algunos “batalla de ideas”, fue permanente hasta el punto de haberse hecho presente en el seno mismo del Partido Comunista bolchevique. Esto enseña que la lucha ideológica en una sociedad socialista continúa  y se hace más aguda en periodos determinados. La derrota del trotskismo, el bujarinismo, el nacionalismo  y otras corrientes de la ideología burguesa en  la URSS, constituyó un triunfo del marxismo leninismo, es decir un triunfo  de la ideología  del proletariado, que permitió la derrota política de la Oposición contrarrevolucionaria. El triunfo de la clase obrera en la lucha ideológica o “batalla de ideas” contra sus adversarios, fue base y sustento  de la nueva sociedad, la sociedad socialista.


Esa  enseñanza de la historia, ha sido confirmada después, con la trágica desaparición de la Unión Soviética, como consecuencia de la derrota del marxismo leninismo por el revisionismo, que los restos de la vieja  Oposición impuso en la dirección del PCUS  desde 1956 en su XX Congreso, y el sucio libelo contrarrevolucionario titulado “Discurso Secreto” leído  por el infiltrado  Nikita Jruschov, el aventurero de los mísiles en Cuba y payaso del golpe de zapato en la ONU. Fue este sujeto  el que encabezó la contraofensiva ideológica y política contra el Poder soviético y dio inicio a la destrucción de la URSS, dejando como herencia el oportunismo y la degeneración ideológica  del  PCUS y la inmensa mayoría de los Partidos Comunistas del mundo.


Toda la historia de las ideas político sociales avanzadas, enseña que estas  han sido elaboradas antes de  las revoluciones, y han servido para su preparación, su victoria y consolidación. Las ideas políticas, sociales y filosóficas de los pensadores franceses del siglo XVIII, fueron elaboradas por  la burguesía con varias décadas de anticipación. Tales ideas se presentaron para acabar con la superstición y el oscurantismo del medioevo, al mismo tiempo que con la opresión. De aquí provino su implacable crítica  a la monarquía feudal y todas sus instituciones, incluida la Iglesia. Esta es la gran”batalla de ideas” que la burguesía revolucionaria tuvo que librar antes de su revolución y como condición indispensable  para el triunfo de la misma.


La Gran Revolución de Octubre de 1917, hubiera sido imposible  sin que previamente el marxismo desarrollado por Lenin, no se divulgaba y derrotaba a una serie de corrientes  e ideas oportunistas, tanto de “izquierda” como de derecha. Desde entonces ha quedado claramente establecido que no puede haber revolución socialista triunfantes  si el Partido de la única clase revolucionaria hasta el fìn, la clase obrera, no está armado teóricamente con el marxismo leninismo. “Sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario”, ha dicho Lenin.


III


Las ideas  político sociales deben ser enfocadas y valoradas históricamente. Las ideas que tienen un valor  progresista y avanzado ,pierden ese carácter con el transcurso del tiempo debido  al continuo cambio de la sociedad.La ley del desarrollo determina que a lo viejo suceda lo nuevo y, por eso, hay que rechazar las teorías que  pretenden eternizar  determinadas  normas y principios   que tuvieron vigencia  en el pasado. Es sabido que durante la desintegración del feudalismo las ideas de los enciclopedistas tuvieron un carácter revolucionario, pero estas mismas ideas, cuando surgió el proletariado y comenzó sus luchas contra la burguesía, se convirtieron en conservadoras.La clase obrera, nueva clase revolucionaria,  necesita otra doctrina y  otras ideas.Es imposible que pueda cumplir su misión histórica con la ideología  de la burguesía, aunque sea la que tuvo y utilizó en su etapa de ascenso.


“No hay que olvidar – dijo Lenin- que en los tiempos en que escribían los pensadores del siglo XVIII (a quienes la opinión general establecida considera caudillos de la burguesía) ... las cuestiones sociales se reducían a la lucha contra  el régimen de la servidumbre y sus restos. Las nuevas relaciones social-económicas y sus contradicciones se hallaban aun entonces en estado de embrión. Por eso no se manifestaba ningún interés  bastardo en los ideólogos de la burguesía; por el contrario tanto en el Occidente como en Rusia, creían con absoluta sinceridad en la prosperidad común y la deseaban de buena fe, no veían con sinceridad (en parte no podían ver aún) las contradicciones en el régimen que iba emergiendo del derecho de servidumbre”. 


No es casual que los próceres de la Independencia de los países que se encontraban bajo la dominación española, hicieran suya las teorías y doctrinas de los enciclopedistas, ideólogos de una burguesía europea revolucionaria. El caso de Simón Bolívar es bien conocido; tuvo especial preferencia por la obras de Rousseau y Voltaire, pensadores que, para su tiempo, eran los más avanzados junto con Diderot, D’alambert y otros. Sin embargo, resultaría absurdo que alguien  pretenda utilizar las obras de estos pensadores  para dar una auténtica “batalla de ideas” contra la ideología burguesa contemporánea y orientar con ellas las luchas de la clase obrera  por la revolución socialista y la construcción de la nueva sociedad.Lo mismo hay que decir de las ideas de  todos los demás próceres de la independencia  americana, excepto San Martín cuyas ideas monárquicas  son bien conocidas.


La independencia de Cuba  culminó a fines del siglo XIX y tuvo como su máximo dirigente y prócer a José Martì. Su amigo, el olvidado escritor colombiano, Josè María Vargas Vila, lo llamó Apóstol, conductor de hombres  porque  “unía un gran talento a  un carácter inflexible”. El Apóstol cubano fue un gran demócrata revolucionario, producto de un contexto histórico concreto. Por eso mismo,  resulta absurdo pretender utilizar sus ideas para edificar el socialismo. Gran revolucionario para su tiempo, no puede ser arbitrariamente manejado para justificar una revisión del marxismo. Nadie puede negar  que creó una organización política  de vanguardia para su tiempo y para los objetivos políticos que perseguía: la liberación de su patria de la opresión española y la instauración de una democracia auténtica para su tiempo, unificando a todas las fuerzas susceptibles  de marchar juntas en un solo movimiento político liberador, en momentos en que el imperialismo ya comenzaba a manifestarse. Se ha dicho, con mucha razón que, en tal contexto político social, el ideario del Apóstol cubano se  expresó  en tres cuestiones fundamentales: conquistar la independencia de su patria, crear las condiciones  objetivas para el surgimiento de la futura república  cubana, y evitar la dominación del imperialismo yanqui. No se puede, por eso, exigir que viera las contradicciones de clase de un sistema que recién emergía: el sistema capitalista.


IV


Refiriéndose  al marxismo, Lenin ha dicho que “no se puede arrancar ninguna premisa fundamental, ninguna parte esencial a esta filosofía, fundida en una sola pieza de acero, sin apartarse de la verdad objetiva, sin caer en la reaccionaria mentira burguesa”.


Lo mismo se debe decir cuando se pretende hacerle agregados  y crear un injerto teórico , como el que proponen y defiende los trotskistas cubanos cuando  hablan y defiende   un “marxismo martiano”, que resulta de una “síntesis de las ideas de Marti y del marxismo-leninismo”. Esta “síntesis” teórica sería la doctrina de  la construcción “con amor” de una verdadera sociedad socialista “humanista”, “con todos” y “para el bien de todos”, correspondiéndoles a los jóvenes cubanos  jugar un papel protagónico en esta tarea, dirigidos por “la Unión de Jóvenes  Comunistas”. En su labor. Estos jóvenes  deberán tener  en cuenta los “dos grandes peligros que atentan contra el socialismo: “la maldad y la incultura”, y deberán luchar por “el humanismo, la solidaridad entre los hombres, la justicia, la igualdad ...”. También  deberán tener en cuenta, “que la cultura constituye el factor y el motor más importante en el desarrollo de la economía y de la sociedad”. Según el trotskista Hart, precisamente este es uno de los principales problemas no resueltos, causantes del derrumbe del “modelo de socialismo euro-soviético”.


Nadie que conozca el abc del marxismo leninismo, podrá dudar que tales planteamientos y formulaciones de los trotskistas cubanos, que tenemos anotados, son ajenos al marxismo leninismo y si continúan sin respuesta, la misma construcción del socialismo en Cuba se encontrará seriamente amenazada y no tendrá porvenir. La historia enseña que solo el Partido de la clase obrera, libre de oportunismo, poseedor  de la doctrina del marxismo leninismo, puede cumplir la difícil y compleja tarea de construir el socialismo. Solo esta teoría le permite a la clase obrera  cumplir su rol histórico, orientándose correctamente en las situaciones más complejas y difíciles. No hay que olvidar  que “la ciencia marxista leninista es la ciencia del desarrollo de la sociedad, la ciencia del movimiento obrero, la ciencia de la revolución proletaria, la ciencia de la edificación de la sociedad comunista”.


El oportunismo no solo se manifiesta revisando o negando las tesis fundamentales del marxismo leninismo. También  se presenta tras la máscara de un “desarrollo creador” que es una simple falsificación. Todos los intentos de “enriquecerlo”, haciéndole agregados de otras doctrinas o teorías, son burdas mistificaciones  que desarman ideológicamente a la clase obrera.Este es el caso del denominado “marxismo martiano” inventado por los trotskistas, convertidos en expertos diversionistas ideológicos, aprovechando las posiciones  que han ganado en  el aparato  estatal cubano, desde el cual vienen haciendo su agosto.


No se puede concebir el triunfo de la construcción socialista sin la derrota político ideológica  de las corrientes revisionistas, seudo socialistas, anarquistas, trotskistas etc. Esta es la gran  enseñanza del triunfo histórico de la construcción socialista en la Unión Soviética de Lenin y Stalin, que hoy los reaccionarios, renegados y oportunistas de todo género ocultan, falsean y calumnian, de acuerdo a directivas del imperialismo, que acatan dócilmente. Hoy se conoce  que  a mediados de la década del 60 del siglo pasado, el imperialismo norteamericano aprobó un programa o plan de destrucción de la Unión Soviéticas, cuyos dos primeros puntos  son los siguientes:


“1.-Presentar a la URSS como el último imperio voraz y procurar destruirlo por todos los medios.
2.- Probar que la URSS no fue el vencedor del fascismo sino una tiranía cruel igual que el fascismo y que no debe ser respetada” 


Todos los que, en una u otra forma, cuestionan la edificación del socialismo  en la Unión Soviética, especialmente los que parlotean sobre un “socialismo autoritario” atribuido al “despotismo de Stalin”, a quien presentan como un”criminal”, son seguidores y ejecutores de este “programa” imperialista, peones de los grandes monopolios que planearon  la desaparición del primer país socialista, con mucho tiempo de anticipación. La “teoría” utilizada para poner en práctica ese programa siniestro en el interior de la URSS, fue el revisionismo desde los tiempos de Nikita Jruschov, apoyado por  todas las pandillas  trotskistas que existen en el mundo. Por eso, no es extraño que  estas gentes  sigan su labor siniestra en un país como Cuba, que no ha culminado la construcción del socialismo, a pesar de que ha  transcurrido  medio siglo desde el triunfo de su revolución.


En la lucha contra el comunismo y el movimiento comunista internacional, casi destruido por el revisionismo contemporáneo, el imperialismo internacional utiliza el diversioniosnismo ideológico y lo pone en práctica, contratando a toda una legión de plumíferos expertos en falsificar la historia de la URSS y denigrar  a Stalin.


V


El diversionismo ideológico es practicado por el imperialismo en todos los campos de la ideología, y por eso debe considerársele como una forma de la lucha contra el marxismo leninismo y el socialismo. Lo particular de esta lucha, sin embargo, es que utiliza la burda distorsión de los hechos, la falsedad, la mentira  y la calumnia. Así comenzó su labor nefasta el revisionismo que destruyó a la Unión, y este carácter tiene la lucha ideológica actual de la burguesía y el imperialismo internacional contra  el socialismo, el comunismo y el marxismo leninismo.Refiriéndose a estos pérfidos procedimientos , Lenin dijo:


“Cuando su influencia sobre los obreros declina, se quebranta o debilita, la burguesía, en todas partes y siempre, recurre al embuste y a la calumnia más injuriosos”  Estos son los  métodos de la intelectualidad burguesa en su lucha contra la clase obrera y su ideología.


El  diversionismo  ideológico, que el imperialismo practica, utiliza toda una legión  de filósofos, sociólogos, economistas, periodistas, literatos, artistas y otros intelectuales; los organiza y financia. Estos sirvientes de  la burguesía, luchan por apartar a la clase obrera del socialismo científico, del marxismo leninismo y, con este fin, cumplen dócilmente las tareas que les señalan sus amos. El peligro del diversionismo ideológico  lo demuestra el estado actual del movimiento comunista internacional, consecuencia directa de la desaparición del campo socialista  que, en su etapa final, dejó de ser socialista, después de un largo proceso de degeneración.


En su actividad ideológica diversionista, el imperialismo ha convertido en sus peones a toda una tropa de falsos comunistas, elementos vacilantes y oportunistas, responsables de la degeneración de los partidos comunistas.Estos son los que han inventado una serie de “modelos de socialismo” y tienen la osadía de teorizar  sobre un “falso socialismo “en la Unión Soviética, antes de la restauración del capitalismo por el revisionismo jruschovista. Falso -según dicen- porque no hubo “democracia”, “libertad”, “libre juego de partidos”, repitiendo lo que dicen los ideólogos de la burguesía, pero presentándose  como renovadores del marxismo. Nadie  puede dudar que, en la práctica, no son otra cosa que instrumentos del diversionismo ideológico contrarrevolucionario.


El imperialismo estimula en toda forma el surgimiento de diversas corrientes oportunistas de “izquierda” y  “derecha” en el movimiento revolucionario proletario, porque sabe que son los más eficaces agentes de diversión ideológica y política. Estas  dos formas de oportunismo desintegran  la organización del partido de la clase obrera y, en la práctica, paralizan toda su acción consecuentemente revolucionaria. De aquí se desprende  la necesidad de que el Partido  de la clase obrera realice su labor sobre la base inquebrantable del marxismo leninismo. Solo asì  se puede evitar que el diversionismo ideológico penetre en sus filas. Si en una “batalla de ideas” , un Partido del proletariado , esté o no en el Poder, permite que surjan y se divulguen libremente y sin respuesta  teorías que tergiversan, revisan, y hasta cuestionan la validez del marxismo leninismo y el socialismo científico, la derrota  de los revolucionarios es segura y nadie podrá evitarla.


Los actuales diversionistas  ideológicos, en los Partidos de la clase obrera  que aún se encuentran en el Poder, muchas veces  se ocultan tras la máscara de una supuesta “renovación del marxismo”.Han inventado una serie de “socialismos” y “marxismos”. Son los que propugnan una “marxismo pluralista” y” abierto”. Rechazan el marxismo leninismo como doctrina científica única, comprobada por la práctica histórica. Entre estos hay que señalar a los trotskistas cubanos, inventores de un “marxismo martiano” del que desprenden un “modelo” propio de socialismo “de todos y para todos”, construìdo “con amor”, en base a la “cultura”.


Es necesario y oportuno señalar  que la burguesía y el imperialismo internacional, siempre han utilizado el trotskismo  como su instrumento preferido de diversionismo ideológico. Es difícil encontrar  una corriente política  que màs falsifique la historia de la Unión Soviética de Lenin y Stalin. El trotskimo es arma ideológica  de la reacción, la burguesía  y el imperialismo. Toda su infame teorizaciòn está dirigida a demostrar que es imposible  la construcción del socialismo en uno o varios países; calumnia en forma ignominiosa la edificación del socialismo en la URSS y denigra a Stalin y su rol histórico. Por eso, resulta extraño que se le haya acogido en el seno del actual Estado cubano, permitiéndole  que realice su labor siniestra desde un Ministerio tan importante para la formación de la clase obrera y de todo el pueblo, en un espíritu de  firme lealtad a los ideales del socialismo y el comunismo.


La experiencia  de la construcción del socialismo en la URSS tiene enorme importancia para todos los Partidos comunistas del mundo. Por eso, el imperialismo utiliza el trotskismo para desvirtuar esa experiencia, atribuyendo causas disparatadas  a la desaparición de la URSS, con el claro propósito de ocultar que fueron sus aliados, los revisionista jruschovistas, manipulados por el imperialismo, los autores de crimen tan monstruoso.


Nadie puede dudar que en  la actualidad, el antistalinismo  es la principal arma  de diversionismo ideológico del imperialismo. Y esta es una las razones principales por las cuales, utiliza el troskismo para “representar a la Unión Soviética, como el  último imperio voraz”, un “tirano igual al fascismo” y a Stalin como un asesino. Por eso, una “batalla de ideas” que no salga al frente de este diversionismo ideológico y no lo desenmascare, se convierte en cómplice  del imperialismo.


La posición que se tome  frente a la etapa histórica de la difícil construcción del socialismo en la URSS tiene una enorme importancia para los Partidos del proletariado, y esto lo ha comprendido muy bien la burguesía internacional. De aquí surge  su falsificación sistemática de la historia del primer país socialista y su Estado de dictadura del proletariado que durante treinta años dirigió Stalin. Para presentar a la Unión Soviética  como un “imperio voraz”, “tirano igual al fascismo”, ha inventado un Stalin “asesino peor que Hitler” y ha ordenado a su ejército de paniaguados  que divulguen esta farsa por todos los medios y en forma permanente. No pueden, sin embargo desmentir una verdad  reconocida por un conservador y anticomunista como Churchill, quien conoció de cerca a Stalin y nos dejò bien definida su opinión sobre el líder soviético en un discurso pronunciado  el 21 de diciembre de 1959, con motivo de 80 aniversario de su muerte:


“La suerte para Rusia fue que durante los años de las grandes pruebas fue dirigida por ese estratega inflexible que fue José Stalin. Fue una personalidad importante, señalada e incuestionable. Stalin estaba dotado de una energía extraordinaria, era un erudito con una personalidad fuerte, inflexible, implacable tanto en el trabajo como en las discusiones, y yo mismo a pesar de toda mi ciencia del Parlamento inglés, no hubiera podido contradecirle en nada.La fuerza activa de su trabajo era tan grande en él que constituía un caso único entre todos los jefes de Estado de todos los tiempos y de todos los pueblos.Stalin  producía impresiones muy fuertes sobre cada uno de nosotros. Su influencia sobre el pueblo era incuestionable. Cuando entraba en la sala de Conferencias de Yalta, cada uno de nosotros, como si nos lo hubiera pedido se levantaba  y, de manera sorprendente, ponía las manos en las costuras de los pantalones  permaneciendo inmóvil. Poseía una inteligencia profunda.Era un maestro inigualable para descubrir soluciones a los problemas más arduos, incluso en  los casos en que parecía que no había solución posible. Había creado y mandaba un país colosal. Era una persona que habría podido eliminar a sus enemigos con las manos de sus enemigos y logró incluso hacernos combatir contra los imperialistas, a nosotros que también nos consideraba abiertamente como tales. STALIN ERA TAN GRANDE QUE ERA INCOMPARABLE EN EL MUNDO. HABIA SALIDO DE LA NADA Y DEJO TRAS DE SI UNA RUSIA EQUIPADA DE ARMAS NUCLEARES...NO, NO IMPORTA LO QUE SE DIGA DE EL, NI LA HISTORIA NI LOS PUEBLOS LO OLVIDARAN”.


El diversionismo ideológico, reaccionario y anticomunista ha centrado sus ataques contra Stalin, insultándolo, calumniándolo y denigrándolo, valiéndose  de la pluma de paniguados en todo el mundo. No es casual que ellos oculten esta opinión autorizada de una personalidad que ha tenido la entereza e hidalguía  de presentarnos al Stalin que conoció de cerca; opinión que vale mucho más que todas las que nos entregan a diario  los plumarios anticomunistas y bandidos  de la pluma de toda laya.